
Información general
Bienvenidos
al recinto monumental de la Alhambra y Generalife
La Alhambra está situada en el borde occidental de la cordillera Penibética, al noroeste de Sierra Nevada y mirando a la Vega del Genil. Esta posición límite entre dos unidades territoriales y paisajes muy diferentes es, quizá, una de sus principales características, por un lado su aislamiento y por otro su altitud hacen de ella un lugar muy especial.
Se
asienta sobre la colina de la Sabika, es un terreno sedimentario, en general
poco cementado, constituido por capas horizontales o sub-horizontales de conglomerados,
arenas y limos arcillosos de color rojo.
Frente a ella, el Albaycín y el Sacromonte.

Tras
la guerra civil que sucedió en el siglo XI, la taifa de los Ziríes
traslada la capitalidad a Granada. Se establecen en torno al Albaycín,
donde existía un núcleo de población, fundamentalmente
judía, que contribuyó al desarrollo de la ciudad. Se debe a
Samuel B. Nagrela la reconstrucción de las abandonadas edificaciones
de la colina de la Sabika e instala allí su palacio, pero no será
hasta el siglo XIII con Al-Ahmar, fundador de la dinastía nazarí,
que comience la construcción de la Alhambra que hoy conocemos.
El sultanato nazarí de Granada (1232-1492) fue la última formación
política musulmana de la península ibérica.
La Alhambra era una ciudad palatina, concebida y edificada para uso de sus
funcionarios y servidores. Su estructura urbana, se desarrolló a lo
largo de dos siglos y medio de existencia.
Un
recinto militar, para la guardia de élite, garantizaba desde la Alcazaba
la seguridad interior del sultán, su familia y las instituciones del
gobierno, que era a su vez, una institución castrense independiente,
estratégicamente situada en el extremo occidental del recinto y bien
comunicada con el resto de la Alhambra.
Su forma triangular en planta está jalonada por torres. Entre ellas
cabe destacar la Torre de la Vela, sin lugar a dudas uno de los símbolos
mas destacados de la Alhambra y de la propia ciudad.
Separada
de la anterior, y extendiéndose a lo largo del costado norte, existía
un área palatina reservada a la vida del sultán y a su familia.
En ella hay varios palacios, edificados en épocas diferentes, unas
veces de nueva planta y otras readaptando y redecorando la ya existente.
Los palacios presentan una estructura semejante a cualquier casa aristocrática,
pero con un tamaño mayor y decoraciones especialmente destacadas, todo
esto entre patios y jardines, donde el agua y la vegetación juegan
un papel primordial. Cada palacio tenía su baño y pequeños
oratorios para cumplir con las oraciones preceptuales a lo largo del día.
Por último, al servicio de la corte estaba la Medina, organizada en
torno a una calle principal. Estaba dotada de baños públicos,
mezquita, comercios ... Junto a la mezquita estaban la Rauda o cementerio
de los sultanes.
Toda la Alhambra está rodeada por una muralla que la hacía inexpugnable,
enlazándola con la muralla general de Granada. En ella se abren cuatro
puertas, dos al norte, la de la Armas y la del Arrabal, y dos al sur la de
la Justicia y la de los Siete Suelos. Por la cara interior de la muralla corría
un camino de ronda, que comunicaba los distintos recintos y servía,
en caso de asedio, como foso de protección.
Extendiéndose
a lo largo del costado norte, hallamos una zona palatina, reservada a la vida
del sultán y a su familia más allegada. En ella había
oficinas de carácter administrativo, también había espacios
para la reunión del consejo de visires y para las audiencias públicas.
En esta área se distribuyen varios palacios, edificados en distintas
épocas, unas veces levantados de nueva planta y otras readaptando y
redecorando alguno precedente, como por ejemplo, el Palacio de Comares, obra
del sultán Yusuf I y Muhammad V. Y el Palacio de los Leones, realizado
en la segunda mitad del siglo XIV, bajo el mandato de Muhammad V.
Una calle, que da acceso a los distintos recintos de los palacios, sirve también
para separarlos y aislarlos del resto de la Alhambra.
La
última y más radical transformación, se produjo tras
la conquista cristiana. Nuevos conceptos impusieron nuevos usos, con importantes
modificaciones en edificios y elementos urbanos. El principal de ellos, el
Palacio de Carlos V.
Generalife, esta almunia era una hacienda para la explotación agrícola
y el descanso, con núcleo de edificación residencial y una vasta
extensión de terreno de cultivo y pasto.
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