viernes 25

LA PASIÓN DE JUANA DE ARCO (18’).
Banda sonora de Francisco Sotomayor.
Imágenes de la película de C. The. Dreyer,
por Francisco L. Ribera (Pkk).
Formato: BETACAM
Duración: 18 minutos aproximadamente.

 
 
 
 

Cuando en 1925 los productores encargaron a Dreyer un tema para una
película, éste propuso la vida de Juana de Arco, la joven campesina que
llevó a Francia a la victoria contra los ingleses y que fue quemada en la
hoguera en 1431. El objetivo de Dreyer era contar la historia de una
heroína desde dentro. Se trataba según sus palabras de “mostrar el triunfo
del alma sobre la vida”. El director renunciaba a la espectacularidad de
las batallas y los grandes escenarios para transmitir al espectador una
intensa experiencia espiritual. Consciente de que el cine permitía un acceso
único al rostro humano Dreyer construyó su película como una sucesión de
impresionantes primeros planos.

Con motivo del aniversario de la muerte de Mariana Pineda, Francisco L.
Ribera (Pkk) ha creado un video que se mantiene fiel a esta idea. Como
ocurre con la película de Dreyer, dirigirse al gran publico no siempre está
reñido con ofrecer contenidos más o menos profundos. Ribera ha eliminado
las escenas de transición centrándose en el rostro de la heroína, en la
evolución de su alma durante este moderno auto de fe. En realidad se trata
de una propuesta tan radical como lo fue en su día el film.

Tal vez no está de más recordar las palabras de Walter Pater al respecto.
Partiendo de la idea del continuo fluir de las cosas, Pater destaca la
significación del momento, de la impresión singular. El mundo físico se
descompone en impresiones singulares de la misma manera que el mundo del
pensamiento se desarrolla en el fluir de cada impresión singular. “Cada una
de estas impresiones es una impresión del individuo aislado, cada uno vive
como preso solitario de su propio mundo soñado”. En el rostro de Juana de
Arco podemos ver como un sentimiento o una pasión toman forma para en el
momento siguiente volver a descomponerse. Su agotamiento, su confesión
forzada, su sentencia, tal es el material del vídeo. Una vuelta de tuerca al
drama de Dreyer que mantiene intacta toda su fuerza.

Francisco Sotomayor, ha puesto música a las imágenes de una película que en
su día fue muda y de la que se ha dicho que es una “sinfonía de rostros”. En
esta composición cuyo leit motiv es el sonido de campanas, Sotomayor ha
expresado mediante oleadas acústicas la identidad de dos contrarios
absolutos que presiden la película de Dreyer: el éxtasis divino y un horror extremo.

Miguel Ciges